EL VANGUARDISMO, o avant-garde en francés,1 se refiere a las personas o a las obras que son experimentales o innovadoras, en particular en lo que respecta al arte, la cultura y la política. http://es.wikipedia.org/wiki/Vanguardismo
El vanguardismo representa un empuje de los límites de lo que se acepta como la norma o statu quo, sobre todo en el ámbito cultural. La noción de la existencia del vanguardismo es considerado por algunos como una característica del modernismo, a diferencia de la posmodernidad. Muchos artistas se han alineado con el movimiento avant-garde y aún continúan haciéndolo, trazando una historia a partir del dadaísmo pasando por los situacionistas hasta artistas posmodernos como los Poetas del Lenguaje alrededor de 1981.2
El término también se refiere a la promoción de reformas sociales radicales. Fue este sentido que fue evocado por el adherente a Saint-Simon Olinde Rodrigues en su ensayo "L'artiste, le savant et l'industriel" ("El artista, el científico y el industrial", 1825), que contiene el primer uso registrado de "avant-garde" en su sentido ahora habitual: allí, Rodrigues pide a los artistas a "servir como el vanguardismo [de la gente]", insistiendo en que "el poder de las artes es de hecho la forma más inmediata y rápida" para la reforma social, política y económica.
Desde el punto de vista histórico, el primer tercio del siglo XX se caracterizó por grandes tensiones y enfrentamientos entre las potencias europeas. Por su parte, la Primera Guerra Mundial (entre 1914 y 1918) y la Revolución Soviética (en octubre de 1917) fomentaron las esperanzas en un régimen económico diferente para el proletariado.
Europa vivía, al momento de surgir las vanguardias artísticas, una profunda crisis. Crisis que desencadenó la Primera Guerra Mundial, y luego, en la evidencia de los límites del sistema capitalista. Si bien «hasta 1914 los socialistas son los únicos que hablan del hundimiento del capitalismo», como señala Arnold Hauser, también otros sectores habían percibido desde antes los límites de un modelo de vida que privilegiaba el dinero, la producción y los valores de cambio frente al individuo.
Resultado de esto fue la chatura intelectual, la pobreza y el encasillamiento artístico contra los que reaccionaron en 1905: Pablo Picasso y Georges Braque con sus exposiciones cubistas, y el futurismo que, en 1909, deslumbrado por los avances de la modernidad científica y tecnológica, lanzó su primer manifiesto de apuesta al futuro y rechazo a todo lo anterior.
Así se dieron los primeros pasos de la vanguardia, aunque el momento de explosión definitiva coincidió, lógicamente, con la Primera Guerra Mundial, con la conciencia del absurdo sacrificio que ésta significaba, y con la promesa de una vida diferente alentada por el triunfo de la revolución socialista en Rusia.
Una de las características visibles de las vanguardias fue la actitud provocadora. Se publicaron manifiestos en los que se atacaba todo lo producido anteriormente, que se desechaba por desfasado, al mismo tiempo que se reivindicaba lo original, lo lúdico, desafiando los modelos y valores existentes hasta el momento.
Surgen diferentes ismos (futurismo, dadaísmo, cubismo, constructivismo, ultraísmo, surrealismo, suprematismo, rayonismo, etc.), diversas corrientes vanguardistas con diferentes fundamentos estéticos, aunque con denominadores comunes:
- La lucha contra las tradiciones, procurando el ejercicio de la libertad individual y la innovación;
- Audacia y libertad de la forma.
- El carácter experimental y la rapidez con que se suceden las propuestas, unas tras otras.
FEDERICO GALENDE
Leimos en clase un fragmento del libro Vanguardistas, críticos y experimentales de Federico Galende, donde habla de la relación entre el arte y la vida. El texto “aborda los cambios en la noción de vida que subyace a los diferentes procesos de la producción artística local, desde la época de las utopías y de la revolución estética hasta la de los alicaídos años ochenta, los que siguieron al golpe de estado de 1973”, señala el autor.
La motivación que envolvió la escritura de la publicación se relaciona al interés de Federico Galende “por exhibir hasta qué punto las historias del arte, así, en plural, son cavernas móviles al interior de las cuales se resguardan claves de lectura sobre la dinámica de los procesos colectivos de Chile, así como de su memoria, su patrimonio y sus formas de imaginación retrospectiva”, expresa.
http://www.uchile.cl/publicaciones/106568/vanguardistas-criticos-y-experimentales
El filósofo alemán WALTER BENJAMIN, uno de los grandes teóricos de la modernidad, murió en la noche del 26 al 27 de septiembre de 1940 en una modesta fonda de la localidad de Port Bou, en la provincia de Girona, exactamente 70 años atrás, dejando a su muerte un misterio aún por resolver.
http://www.lavanguardia.com/cultura/20100925/54012009784/walter-benjamin-70-anos-de-la-muerte-del-filosofo-odiado-por-los-nazis.html
El pensador, crítico literario y traductor de origen judío y nacido en Berlín, falleció esa noche por una sobredosis de morfina, en lo que según algunas voces fue un suicidio ante el acoso de los nazis o, según una teoría más reciente, un asesinato por agentes de Stalin. Sin embargo, para el doctor español Pedro Gorgot, que certificó entonces su muerte, se trató de una "hemorragia cerebral".
El hombre, de 48 años, que soñaba con una cultura europea universal, más justa y humana, alejada de los autoritarismos y el consumismo, expiró en esa modesta pensión con mínimas posesiones. Una maleta de piel, un reloj de oro, una pipa, un pasaporte expedido en Marsella por el American Foreign Service, seis fotografías tamaño de carné, una radiografía, unas gafas, varias revistas, diversas cartas, unos cuantos papeles y algo de dinero: éstas eran sus pertenencias, según la documentación del juez que firmó su muerte.
En resumen, puedo decir que ser vanguardista no es fácil, e ir contra la corriente tiene muchas veces un saldo negativo.






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